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Meri, cofundadora de la Fundación Colabora Birmania, llegó hace 16 años a Mae Sot, una localidad encajada en la selva del oeste de Tailandia, justo en la frontera con Birmania. Ella se ha convertido en una especie de ángel de la guarda de los refugiados de un país ahora asolado por los alrededor de 3.000 muertos oficiales que ha dejado el seísmo.Lucas de Cal, enviado especial a Mae Sot (Frontera entre Tailandia y Birmania) se ha adentrado en este orfanato para conocer su labor. "Aquí brindamos a los críos un lugar seguro donde dormir, comida y educación. En algunos casos, son hijos de padres que han muerto luchando en la guerra o por los bombardeos", dice ella.

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00:00Estamos justo en la frontera entre Tailandia y Birmania, en Maeshot, un lugar que muchos
00:05califican como un explosivo experimento social en el que conviven tratantes de personas,
00:10traficantes de drogas, refugiados birmanos, trabajadores de las fábricas textiles locales
00:15y cooperantes humanitarios.
00:17Desde el golpe militar en 2021 en Birmania, ha habido un éxodo masivo de birmanos a este
00:22lugar.
00:23Muchos de ellos ahora han perdido a sus seres queridos por el devastador terremoto.
00:27Aquí en Maeshot, hemos pasado un día con una ONG española que gestiona varios orfanatos
00:32donde viven muchos huérfanos de la actual guerra civil de Birmania.
00:36Estamos en el orfanato Gevenly Home.
00:41Aquí la mayoría de niños se han quedado sin padres, son huérfanos.
00:46Hay algunos que sus padres están en el conflicto bélico y otros porque vivían en zonas que
00:55hay mucho tráfico de personas, de drogas.
00:59Pues han venido a Tailandia para tener una mejor educación, un cobijo y estar en un
01:07ambiente seguro y de familia.

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