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00:00Virginia Ramírez cose balones a mano desde hace 55 años.
00:05El arte de coser pelotas de fútbol es un negocio familiar para la mayoría de los residentes de Chichihualco,
00:11una pequeña villa en las montañas del empobrecido Estado mexicano de Guerrero.
00:16Pero con una paga de 54 centavos de dólar por cada esférico,
00:20el arte ancestral ya no permite a Virginia mantener a su familia.
00:25Nos hace falta todo.
00:28Como ahorita no tenemos ni frijol ni sal, andamos allí que no tenemos nada.
00:36La selección mexicana solía entrenar con balones fabricados en Chichihualco,
00:40pero esos días son parte del pasado.
00:42Desde que Alberto Morales abrió el primer taller de pelotas en los años 60,
00:46la mayoría de los residentes de este poblado viven de esta actividad,
00:50pero el negocio está cayendo.
00:52La competencia de Asia y la inmigración a Estados Unidos relegaron los balones del poblado al mercado de la recreación.
00:58Ahorita el balón que están jugando en la primera división es el importado,
01:03el importado que muchas veces no lo voy a criticar, pero no da el peso, no da las medidas.
01:13En una región conocida por ser la principal productora de amapola y marihuana,
01:17muchos artesanos dejaron la aguja para dedicarse a esos cultivos,
01:21una actividad más lucrativa.
01:23Pero unas 40 familias mantienen viva la tradición.
01:27Yo cuando mucho me hago cuatro, cuatro balones al día.
01:32Y bien cansados es en la mañana.
01:35Y a diez pesitos no sale.
01:40A pesar de que su época dorada ya pasó,
01:42los balones hechos a mano en Chichihualco siguen reuniendo a aficionados en las canchas de todo México.
01:48Pero los habitantes del pueblo se preguntan cuándo llegará el momento de dejar las agujas definitivamente.